3 de noviembre de 2007

Un couple parfait (2005), Nobuhiro Suwa

La obra de Nobuhiro Suwa delata desde el principio las influencias de un cineasta que se mueve entre Japón y Europa. Heredero de los aspectos formales de la Nouvelle Vague, no abandona sin embargo la cotidianidad y los planos sostenidos de sus antepasados japoneses, véase Ozu. Pero además Un couple parfait es una clase maestra sobre cómo abordar una ficción en clave documental. El guión no se construye previamente, surge de la relación y trabajo de y con los actores. La cámara no busca artificios, se mueve con un claro afán de mostrar la realidad, de representar ni más ni menos el posible punto de vista de un tercer espectador que asista a las escenas que vive la pareja –en declive- protagonista. Y si por lo tanto, el tema central es justamente el amoroso, retoma de un modo personal ese tema tan abordado en el cine moderno europeo. Además, el film parece ser heredero -véase la escena de la protagonista en el museo- del Viaggio en Italia de Rossellini.
Durante el visionado de la película, el espectador es totalmente capaz de contar los cambios de plano. Suwa coloca la cámara y deja que la acción se despliegue ante ella. De tal manera que no deja de crear en todo momento largos planos generales fijos, a modo de -como apuntábamos- Ozu, entre otros. Captando así la magia de lo cotidiano, ese ir y venir de los personajes y de su propio diálogo, de tal forma que éstos entran y salen de cuadro con toda libertad; o simplemente dejándose esconder en la oscuridad, despertando en el espectador su afán por involucrarse, por conocer la expresión de los rostros, por ser partícipe del propio film. Pero Suwa no utiliza únicamente este tipo de plano, y éste es otro elemento a destacar. Se elimina absolutamente el plano-contraplano y podríamos decir que prácticamente el plano medio. Continúa las exploraciones de Bergman sobre la expresión del rostro. Tan solo se abandonan los planos generales para mostrar primerísimos planos. Así el personaje mira de frente a cámara, desbordando sus sentimientos, representando la tortura, la descomposición de su rostro, como ocurría en Persona.
Un couple parfait es sin duda un film a destacar por su experimentalismo; por la relación que en él establecen de un modo tan natural documental y ficción; por la forma de desmembrar las discusiones y el absurdo de la monotonía que hunde a una pareja; por sus resonancias y herencias estilísticas.

3 comentarios:

Goretti Redondo dijo...

... me la apunto en la lista de innumerables filmes por ver que por tu culpa ( o gracias a ti) no para de crecer.
Siempre apostamos por la naturalidad y que mejor que una película, con tratamientos de documental que demuestre que las imperfecciones hacen a una pareja parfait!

Goretti Redondo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
IRIAN-HALLSTATT dijo...

Quizá en el último año sea de las películas que más me han impresionado. De una emoción contenida brutal; vibrante pese a todo su estatismo.