15 de abril de 2008

El bosque del luto (Mogari no mori. 2007), Naomi Kawase


En los últimos tiempos nos están llegando algunas gratas sorpresas, que se mantenían desconocidas, desde el continente asiático. El mejor ejemplo es sin duda la llegada -casi repentina- a nuestras pantallas del realizador chino Jia Zang-ke. El pasado año, la Filmoteca de Catalunya exhibió por primera vez en España su cine, en un ciclo formado por cuatro películas. Poco después “Intermedio” editaba las cintas y al año siguiente, se estrenaba por fin –con un año de retraso- la laureada Naturaleza muerta (2006). Algo parecido sucede con la japonesa Naomi Kawase, totalmente desconocida en nuestro país y a la que se le han dedicado dos retrospectivas –en la Filmoteca de Valencia y en la Filmoteca Canaria- tras ser laureada en Cannes su también estrenada en España El bosque del luto.



El bosque de luto es un elogio a la sencillez y la naturalidad. La curtida experiencia de Kawase con el cine documental está continuamente presente. La realizadora toma las imágenes cámara en mano, de la forma menos efectista, buscando después la menor complejidad posible en el montaje. Porque la historia transcurre linealmente y se cuenta sin barroquismos y con pocos planos, pero sobre todo, se cuenta con sentimientos. Un único tema compone la banda sonora, interpretado a piano. El resto es un muy inteligentemente buscado sonido ambiente que enfatiza el papel del personaje clave de la película: la naturaleza. Una naturaleza ancestral, que da a luz a los seres vivos para que luego puedan morir, cuyo poder y belleza son infinitos. Un espacio natural muy relacionado por estas características con el espacio de La balada de Narayama (1983) de su compatriota japonés Shohei Imamura. Que por otro lado, comparte con el film de Kawase unos protagonistas de características muy similares. Tanto en un caso como en el otro, el hilo conductor del film es la relación de una persona joven y otra anciana que emprenden una ruta por el bosque. Una especie de viaje que representa una lucha consigo mismos, con sus temores, con su dolor. Una ruta que acaba siendo prácticamente un camino de iniciación, donde se produce una reflexión entre los personajes mismos cargada de sentimentalismo. La espesura del bosque, donde se rinde el dolor hacia la pérdida de los seres queridos en El bosque del luto, viene a ser el “cementerio” de los ancianos del poblado de La balada de Narayama, destinados a ser abandonados hasta que les llegue la muerte para dar paso a las nuevas generaciones, nuevas bocas que, de otro modo, no se podrían alimentar. Bosque cuyo último fin es la llamada a la muerte, pero también llamada a la vida.

4 comentarios:

LadyM dijo...

Joder q ganas tengo de ver esta!!.
Menos mal q la ponen este año en el BAFF creo (festival cine asiático de barcelona), así q intentaré acercarme a verla.

yorgos dijo...

yo no la ví en el programa -no me hagas mucho caso, porque entre tanta película es fácil que se me pasara-. La que sí ví en el programa es su anterior peli, Shara. Está bastante bien, y creo q ganó el Durián de Oro del festival en 2003 o 2004.
yo también intentaré ir a ver alguna cosita, a ver si me puedo escapar el fin de semana o unos dias a barcelona, q hay ganas!
saludos ladym!

Antonio Rando dijo...

Saludos.

La Kawase es de otro mundo. "Shara" es de mis films favoritos, y "Suzaku" es espléndida también, como sus documentales. He intentado ver esta película original, pues me dijeron que tenía aun menos diálogos que los otros dos films, pero creo que me esperaré.

yorgos dijo...

Hola irian-hallstatt, es todo un honor tenerte como visitante!!
yo sólo conozco El bosque del luto y Shara, y es una pena porque me hubiera gustado acercarme a Valencia para ver Sukazu o alguno de sus documentales del ciclo de la filmoteca. Sí cayó en mis manos (y ahora en mi estantería) el libro editado por josé manuel lópez, "naomi kawase, el cine en el umbral", que está muy interesante. a ver si consigo algo y me lo veo en casa.
un saludo!